Si piensas en actualizar tu tarjeta gráfica, es fundamental hacer una elección correcta del nuevo modelo. En este artículo te damos las claves más importantes para elegir la gráfica correcta, en función del uso que le quieras dar a tu equipo.
A la hora de la verdad, todo dependerá de cada caso concreto, por ejemplo en el artículo vamos a criticar a quien «actualiza porque sí«, pero se podría decir que es un consejo inaplicable para personas con un gran poder adquisitivo cuyo consumismo simplemente no les preocupe. En todo caso, esperamos que sean consejos útiles para la mayoría de usuarios. ¡Vamos a verlos!
Índice de contenidos
Primero valora si realmente necesitas cambiar tu gráfica
Claramente, el primer paso que deberías realizar es comprobar si hay motivos que justifiquen la actualización de tu GPU. Porque evidentemente no tiene mucho sentido hacer recomendaciones sobre una actualización de componentes que no es necesaria.
¿Estás conforme con cómo funciona tu gráfica actual? No la cambies
Lo más obvio que podemos analizar es tu conformidad con tu tarjeta gráfica actual, o más bien el rendimiento que obtienes en juegos. Si todos ellos superan de manera holgada los márgenes de fps y fluidez que son suficientes para ti, entonces no tiene sentido que cambies la tarjeta gráfica.

Si no estás conforme, confirma primero que el cuello está en la GPU
Claro, si no estás conforme con el rendimiento, es obvio que cambiar la gráfica ya adquire sentido… ¿O no? Pues no es así, ten en cuenta que la responsabilidad de que no haya suficientes fps no tiene por qué venir de la GPU. En muchos casos, el responsable del cuello de botella podría ser la CPU o incluso otros componentes. Esto haría que cambiar la gráfica apenas tuviese efecto, así que te vamos a dar las claves más importantes para que no te confundas con ello.
Cómo saber dónde está el cuello de botella

Lo primero es, naturalmente, instalar el programa. Podéis hacerlo desde la web oficial, os dejamos el enlace aquí.




Pues bien, una vez habéis comprobado en los juegos que más os interesen los datos de carga de CPU y GPU, vamos a interpretarlos.
Interpretando los resultados obtenidos
Ahora, hay un montón de supuestos posibles que se pueden dar, y según lo que veáis entonces habrá o no responsabilidad de la GPU. Veámoslos.
Procesador al 100% y tarjeta gráfica relajada

Fíjate además en qué tipo de carga estás sufriendo con tu procesador. Es decir, si simplemente hay un núcleo funcionando al 100% o si en cambio son todos. En el primer caso, te interesará una CPU con más rendimiento mononúcleo, y en el segundo lo que buscas será una CPU con más núcleos que la actual, evidentemente sin dejar de lado el mononúcleo.
En algunos casos, hacer overclocking al procesador puede ser de ayuda para rascar unos cuantos fps, pero lo más probable es que el problema siga ahí.
Procesador relajado y tarjeta gráfica al 100%
En esos casos está más que claro que la GPU está siendo el limitante de tu equipo, y por ende actualizar tu tarjeta gráfica es precisamente lo que necesitas. Además, que la CPU esté «relajada» significa que tenéis margen para hacer la actualización.
Procesador con carga, pero no al 100%, y tarjeta gráfica al 100%
Este sería equivalente a la situación anterior, pero incluyendo un «componente de duda» sobre si una actualización de GPU podría hacer que la CPU acabe con un cuello importante. En todo caso, las conclusiones son las mismas.
Procesador y gráfica al 100%
Esto acrecenta las sospechas del caso anterior, es muy probable que el cambio de GPU convierta al procesador en un lastre de rendimiento.
¿Ya te has decidido y quieres cambiar tu tarjeta gráfica? Veamos entonces los consejos más importantes para actualizarla.
Olvídate de vetar a AMD o NVIDIA: ambas te darán opciones plausibles
Lo primero que has de tener claro es que no debes vetar automáticamente a ningún fabricante de tarjetas gráficas. Mucha gente se basará en mitos, desinformación o problemas del pasado para vetar a un fabricante concreto. Por ejemplo, te dirán que uno tiene problemas de drivers, y salvo que mencionen a algo en específico seguramente estén mintiendo. O te dirán disparates como que las gráficas de un cierto fabricante se calientan demasiado.

Esto no solo se aplica a los fabricantes de los chips, también a los ensambladores: Gigabyte, ASUS, MSI, Zotac, Sapphire, XFX, EVGA… Aquí también se suele generalizar demasiado, y debes tener siempre en cuenta que las calidades dependen de cada modelo concreto, y porque X ensamblador haya montado su RTX 2080 más cara mal no significa que haya ocurrido lo mismo con la RX 5700 XT más barata, por ejemplo.
Calibrando el presupuesto valorando tu resolución y juegos elegidos
El componente que asume la carga adicional de subir la resolución es la tarjeta gráfica. Cuando uno juega a resoluciones 1440p o 4K, la elección de gráfica adquiere mucha mayor importancia. Máxime cuando la tasa de refresco es elevada (por ejemplo, 144Hz) y es más importante tener muchos FPS. En cambio, los jugadores a 1080p 60Hz se podrán conformar con cualquier gráfica de gama media.


Una vez elegida la gráfica, has de tener bastante cuidado con muchos aspectos:
¿Tienes una fuente de alimentación suficiente?
Aunque tu fuente de alimentación funcionase bien con la antigua gráfica, es posible que tras una actualización deje de ser así. Y es que aunque la nueva gráfica no consuma más que la antigua, si tu fuente de alimentación no es de calidad puedes tener problemas. Y si la gráfica nueva tiene un mayor consumo, entonces quizás no tengas suficiente potencia en tu fuente para ella.

¿Se queda tu CPU corta?

Ten en cuenta si se esperan lanzamientos futuros: cuidado con actualizar tu gráfica en mal momento
El lanzamiento de nuevas tarjetas gráficas es algo que ocurre con cierta frecuencia, pero las nuevas arquitecturas están llegando, por ejemplo en el caso de NVIDIA, cada 2 años. Debes tener en cuenta si se esperan lanzamientos próximos que puedan dejar obsoleta con rapidez la gráfica que elegiste. Por ejemplo, los que compraron una RTX 2080 TI a finales de agosto por 1200€ estarán tirándose los pelos al ver que luego salió una gráfica mucho mejor (3080) por 800€.

Al momento de escribir esto, las expectativas de lanzamientos son las siguientes:
- Lanzamiento en septiembre de 2020 de las RTX 3090 y RTX 3080 tope de gama de NVIDIA.
- En octubre llegan varios modelos inferiores, por lo menos la RTX 3070 y RTX 3060 Ti, orientadas a rangos de precio por debajo de los 600 euros.
- Finalmente, el 28 de octubre es la fecha de presentación de la respuesta de AMD a NVIDIA, con las RX 6000 “Big Navi”. A partir de este momento, la competencia entre ambas debería avivarse.
Queda claro que octubre de 2020 no es el momento para comprar una RTX 2000 o una AMD RX 5000 nueva, cuando sus sucesoras ya han llegado o están en proceso de llegar próximamente, Otro cantar serían gamas más bajas, donde los nuevos modelos tardarán más en llegar, o el mercado de segunda mano.
Elige el modelo de ensamblador adecuado
Nuestra recomendación final es que elijas el modelo de ensamblador (no marca) adecuado a tus necesidades. Aquí volvemos a pedirte que olvides la consideración de «marcas mejores y peores». La historia y la experiencia nos ha demostrado que no se puede generalizar las marcas fuera de la misma familia de tarjetas gráficas. Es totalmente irrelevante que un fabricante haya lanzado una mala RX 5700 XT si te vas a comprar una 3070, por poner un ejemplo cualquiera.


Pídenos consejo si no te ha quedado claro
En este tipo de situaciones, cada caso es un mundo por lo que es normal que a pesar de toda la información del artículo no te haya quedado claro si necesitas actualizar tu tarjeta gráfica o qué modelos elegir. Para aquellos casos, nuestra recomendación es que acudas a nuestro foro de hardware, en el que te prestaremos la ayuda y consejos necesarios para tu caso concreto.
Palabras finales y conclusión sobre cómo actualizar tu tarjeta gráfica

En cambio, muchísima otra gente sí que necesita una nueva tarjeta gráfica, siendo lo que les hace falta para obtener el rendimiento deseado en juegos. En este artículo damos una serie de consejos para hacer la elección correcta.
Lo primero es instar a que no se vete a ningún fabricante de GPU concreto. Hoy en día no hay motivos para escoger automáticamente NVIDIA o AMD, salvo que haya razones especiales justificadas. Es decir, alguien que vaya a aprovechar CUDA o el encoder NVENC debería buscar una gráfica NVIDIA, pero un usuario normal no debería hacer vetos y menos en base a mitos y desinformaciones.
Una vez entendido esto, damos las recomendaciones más importantes para calibrar el presupuesto y elegir lo que necesitemos en función del presupuesto del que dispongamos y el uso que le vayamos a dar a la tarjeta gráfica. Finalmente, te aconsejamos para determinar si las demás piezas de tu PC están a la altura de la nueva tarjeta gráfica. ¡Esperamos que este artículo te haya sido de ayuda para actualizar tu tarjeta gráfica!
